sábado, 2 de octubre de 2010

De pequeñistas nos sentábamos horas y horas frente al televisor deseando ver el increible beso con el que se despierta la bella durmiente, o el esperado momento en que la cenicienta se convierte en princesa y se casa. Nos parecía todo precioso y de color rosa, soñábamos con hacernos mayores y vivir algo así. Imaginabamos como sería nuestro castillo y el bonito romance que vivíamos con el que sería nuestro principe azul. Estábamos ilucionadas con todo eso, hasta que por fin crecimos un poco, la vida nos alguna que otra primera leción y dejamos de ser tan inocentes e ignorantes, continuamos fantaseado, pero quizás ya no de la misma manera. Fué entonces cuando comenzamos a oír afirmaciones como "eso solo ocurre en las películas", cuando la gente más cercana te alertaba de que los principes azules no existían, cuando comenzaron a arrebatarme el derecho de soñar, y cuando te convencistes de que sí, realmente, eso sólo ocurría en las peliculas. Y tuvo que pasar poco tiempo para que unas pocas experiencias de la vida te lo confirmaran. Nos creimos que ya éramos un poco más adultas, pues definitivamente dejando a un lado ese pequeño gran deseo que nos movía por dentro desde pequeñas. Y a partir de entonces vivimos con un sueño menos por el que luchar. Preo..¿qué me pasó a mi? Tuve la suerte de encontrarte. Y ahora lo único que me apetece es coger a todos lo que dijeron eso, y taparles la boca para que no lo digan más. Están equivocados, porque yo, encontré a mi principe azul, he vuelto a soñar. Estoy soñando..

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